El Pipi Pomares era uno de los dos imputados por los crímenes de Lesa Humanidad cometidos por la Concentración Nacional Universitaria (CNU) antes de que comience la última dictadura. El otro imputado, Carlos “el Indio” Castillo, fue condenado a perpetua y la cumple en prisión efectiva. La Cámara de Casación ordenó al Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata emitir un nuevo fallo que rectifique la absolución a Juan José “Pipi” Pomares. Guadalupe Godoy es una de las abogadas que representó a la querella y dialogó con Fernando Tebele en el programa Oral y Público.

La abogada querellante en la causa por los crímenes de la CNU, Guadalupe Godoy, explicó que “Casación le dijo al Tribunal Oral cómo tiene que valorar la prueba. Es duro para los jueces que Casación les diga que no entendieron nada. Para empezar, en La Plata no habíamos tenido situaciones así, fue muy dura esa sentencia, más allá de que por un lado celebramos que se reconociera que los crímenes de la CNU eran de lesa humanidad que ustedes saben, es un punto que siempre genera dificultades y temores. Son hechos previos al 24 de marzo con toda la significación política que tienen. La absolución había sido muy dura porque lo que habían dicho era que había dos testimonios que no se podían considerar. Uno, el de Pastorino, una de las víctimas sobrevivientes y otro, el de Martini, que era el hermano de una de las víctimas, que tenía diez años cuando sucedieron los hechos, que la patota de la CNU entró a su casa y estuvieron toda la noche esperando a su hermano. Recuerdo que el testimonio me había impactado mucho, ambos habían sido sumamente genuinos”, consideró Godoy. “Él, por ejemplo, había hecho el reconocimiento de las fotos sin saber quiénes eran. De hecho estaba interesado en saber a quiénes había reconocido. Y tenemos una sentencia que dice que no hay que tomar en cuenta esos testimonios porque están contaminados. En definitiva planteaban eso, decían que el exceso de precisión llamaba la atención. Cómo un niño de diez años pudiera recordar las cosas con tanto detalle. Además de ser absolutoria, con todo lo que eso implicaba, también había sido dura porque hay que explicarle a las víctimas y sobrevivientes por qué se absolvió. Es muy duro para ellos leer las consideraciones que los jueces hacen sobre su testimonio. Que ahora Casación les explique por qué tienen que valorar la prueba, por qué están mal valorados esos testimonios, por qué no se puede anular reconocimientos que no son tales, sino que son simples individualizaciones, etc. Estamos contentos y sorprendidos”, subrayó la abogada. “No olvidemos que a esto tuvimos que hacerlo todas las querellas en la soledad más absoluta porque el Ministerio Público Fiscal no apeló. El mismo Ministerio que quince días antes había pedido perpetua, después, al momento de recurrir, consideraron que los fundamentos habían del fallo de primera instancia habían sido muy buenos. Se habían convencido, parece, de la inocencia”, ironizó. “En ese momento, fuimos un conjunto de familiares de víctimas, de querellas, tuvimos una entrevista con los fiscales y nos explicaron eso, que estaban convencidos de que no había que apelar. Así que, la posibilidad de éxito cuando no hay un planteo fiscal es bastante reducida. Imaginen, entonces, lo escandaloso que habrá sido el fallo para que Casación, a pesar de eso, lo haya revertido”, planteó Godoy.

Los mundos de la Cámara de Casación

“Sobre la condena a Castillo no hay modificaciones. Lo que apelamos fue la absolución de uno de los casos, con el que tuvimos dificultades probatorias porque el paso del tiempo hizo que quienes tenían que declarar no podían hacerlo. En Casación cada sala es un mundo. En algunos casos se juegan componentes ideológicos y en otros son las cuestiones más técnicas de los jueces que tratan de sostener lo mismo que en causas comunes. Hace un año presentamos un recurso y estamos esperando que la sala 1 se decida a tratar la causa Circuito Camps, acá no hay problemas técnicos con lo que tienen que resolver, claramente hay acuerdos políticos por los cuales lo que hacen es lograr que toda esta gente después de siete años no tenga una sentencia firme con todo lo que eso implica”, interpeló Godoy. “Si no hay sentencia firme se vencen las preventivas, se excarcela. Tiene muchos efectos”, advirtió.

“Castillo está con prisión efectiva. Pomares quedó libre en ese momento, así que estamos contentos. Además, lo que dijo la Cámara respecto de cómo valorar las individualizaciones que se hacen a través de los álbumes fotográficos en primera instancia, también afecta un juicio como La Cacha, donde el juez Vega votó en un caso planteando una absolución con los mismos fundamentos”, aseguró y agregó: “También influye en el juicio que se está haciendo en este momento de la Brigada de San Justo, donde Vega también es juez, y donde una parte de las imputaciones tenían exactamente la misma mecánica”.

Por último, Godoy puntualizó cómo puede continuar el proceso: “Ahora, seguramente, la defensa planteará un recurso extraordinario ante la Corte y las querellas pediremos que el Tribunal resuelva ahora. Mientras tanto, sí logramos que la fiscalía a pesar de no haber hecho el recurso, planteara la previsión de que Pomares no pudiera salir del país”.


Fuente: http://www.laretaguardia.com.ar/2019/05/CNU.html

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