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Mario Cargnello: “Hacerse prójimo del otro, he aquí el desafío de asumir en serio el mandato de Jesús”

El Arzobispo de la Arquidiócesis de Salta invitó a renovar el pacto de Fidelidad comprometiéndose en la labor por el bien común.

“¿Cómo construir una nación fraterna, abierta, justa, equitativa?”, expresó Mario Cargnello para invitar a toda la nación a comprometerse a trabajar por una sociedad más justa y equitativa. En una tarde radiante por el sol, pasada las 18:30, se renovó el pacto de fidelidad de los salteños con los santos patronos.

Antes de renovar el Pacto de Fidelidad y en el año del Bicentenario, Cargnello llamó a todos a comprometerse como ciudadano “para construir cada día la casa común. Una casa que nos incluya, que tenga el calor del hogar y el olor y el gusto de la vida familiar. Señalaban los obispos de la Argentina, que para ser constructores de la casa común es necesario pasar continuamente de ser una multitud a ser un pueblo”.

“En el año del bicentenario de la independencia cada uno de nosotros experimenta la necesidad de comprometerse como ciudadano para construir cada día la casa común, una casa que nos incluya, que tenga el calor del hogar y el olor y el gusto de la vida familiar, como esta, como Salta en esta tarde”, añadió.

En este sentido, hizo referencia de la importancia de convertirse en un pueblo, que implica compartir valores y proyectos que transforman un ideal de vida y de convivencia, es exponerse, descubrirse comunicarse y encontrarse, dejando circular la vida la simpatía la ternura y el calor humano. “Convertirnos en pueblo es transitar el camino del dialogo respetuoso y sincero que acorta distancia y tiende puente”

El Monseñor Mario Cargnello sostuvo que “el camino de la misericordia desafía al mundo de la educación, directivos docentes personal que trabaja en diferentes tareas a todos nos desafía para hacernos cargo de los niños y jóvenes que muchos de ellos yacen postrados a la vera del camino golpeados por la falta de perspectiva de futuro en una sociedad cerrada y egoísta”.

Compromete a los profesionales a descubrir el don que ha recibido de una país que apuesta por ellos y tiene derecho a esperar un servicio que mide el bien de los demás y no haga del lucro personal un ídolo.

Además invitó a los empresarios a “pensar su vocación de administradores de talentos recibidos por Dios, para favorecer el desarrollo de todos con el compromiso de una economía al servicio del hombre, y no de una especulación financiera que mata a tantos pobres”.

Invitó a los trabajadores “a descubrirse artífices de un  mundo nuevo, con su servicio honesto solidario y responsable. El camino de la misericordia invita a hombres y mujeres a pensar un mundo más humano, abierto e inclusivo, respetuoso de la libertad y de la dignidad del hombre”.

También se refirió a la labor de los funcionarios públicos y a los hombres de la política para invitarlos a “sacrificar sus vidas en el servicio al bien común que hoy tiene el rostro de una nación que debe crecer en justicia, transparencia y equidad, tiene el rostro de los pobres,  de los niños sin hogar, de los jóvenes sin esperanza”.

Finalmente recordó las palabras del Papa Francisco haciendo referencia al egoísmo de los hombres: “la corrupción impide mirar al futuro con esperanza porque con su prepotencia y avidez destruye los proyectos de los débiles y oprime a los más pobres. Es un mal que anida en gestos cotidianos para expandirse luego en escándalos públicos”.

Redacción Asiestamos.com

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